Cheesecake sin horno- vegano y sin gluten
Recetas

Cheesecake sin horno. Vegano, sin gluten y delicioso.

¿A quién no le apetece un buen cheesecake vegano? Y más este, que es sin gluten y sin azúcar refinado, es decir, ¡más saludable!

La verdad es que la tarta de queso me encanta. Hace algunos meses, os compartí una receta de mi cheesecake favorito al horno, así que hoy, os comparto esta receta de mi cheesecake sin horno. Ambas recetas son veganas, sin gluten y deliciosas. Además, son dos buenas alternativas más saludables a la tarta de queso tradicional o industrial.

tarta de queso

Cheesecake sin horno. Vegano, sin gluten, sin azúcar refinado y delicioso

La verdad es que esta receta es muy muy sencilla y es ideal para los meses más cálidos del año. A mí me gusta alternar entre esta receta y la de horno a lo largo del año. Para primavera y verano, mejor esta y para otoño e invierno, mejor la de horno.



Lo que me gusta es que es como si fuera un helado de tarta de queso. La textura es de tarta helada y siempre es un buen momento para tomarlo, ya que refresca y alimenta a la vez. Aunque admito que la mejor parte es compartirlo con la gente a la que quiero y verlos disfrutar de la tarta.

La preparación en sí de este cheesecake vegano es muy fácil, lo peor, como siempre digo es la espera. El tiempo de espera son 4 horas. Así que si la quieres preparar para una cena/comida/merienda/evento, tienes que tener esto en cuenta.

cheesecake vegano sin horno

Ingredientes

Los ingredientes para este cheesecake sin horno se encuentran fácilmente en supermercados o herbolarios, pero igualmente os dejaré un enlace en los que sienta que pueden ser más difíciles de encontrar.

Para la base

  • 1 taza de avellanas crudas y sin freír
  • 1/2 taza de almendras crudas y sin freír
  • 4 dátiles medjoul
  • 1/2 taza de agua

Para el relleno

  • 2 tazas de anacardos crudos y sin freír
  • 1 lata de leche de coco (preferiblemente guardarla en nevera)
  • 3 cucharadas (Tablespoon) de sirope de arce
  • 2 cucharadas (Tablespoon) de aceite de coco
  • 1 cucharadita (teaspoon) de vainilla
  • El zumo de 1 limón
  • 1 cucharada (tablespoon) de levadura nutricional

Para la mermelada

  • 2 tazas de arándanos (yo utilizo arándanos congelados)
  • 5 cucharadas (Tablespoon) de azúcar de coco (aunque también puedes utilizar azúcar normal o panela)
  • 1 cucharadita (teaspoon) de semillas de chía

tarta de queso vegana

Instrucciones

La base de este cheesecake sin horno y vegano, son anacardos, por lo que hay que activarlos. Así que la receta empezará la noche anterior. Tienes que dejar durante, al menos, 8 horas los anacardos en remojo.

Para la base

  1. Mezcla las almendras, las avellanas y los dátiles (previamente hay que quitarles el hueso) en la trituradora y triutura hasta que te quede una masa homogénea. Si ves que es muy difícil, vierte la 1/2 taza de agua para facilitar el proceso.
  2. Una vez ya tienes una masa homogénea, lo transfieres al molde que vas a utilizar para tu tarta de queso. Lo viertes todo ahí y, con la ayuda de una cuchara o una espátula, te aseguras de que quede todo bien planito y bien distribuido. La idea es que no quede ningún bulto.
  3. Cuando ya está todo bien distribuido, lo vamos a meter en el congelador mientras preparamos el relleno.



Para el relleno

  1. El primer paso, como he comentado antes, es la noche anterior poner a remojar los anacardos en un bol y dejarlos en agua durante, al menos, 8 horas.
  2. Una vez han pasado estas 8 horas y ya hemos preparado la base de nuestro cheesecake vegano, lo que vamos a hacer es empezar con el relleno. Para eso, vamos a escurrir los anacardos y les vamos a pasar un poco de agua «limpia». Automáticamente después, los vamos a verter en el vaso de la licuadora.
  3. En el vaso de la licuadora también vamos a añadir el resto de los ingredientes para preparar el relleno y los vamos a triturar. La idea es que nos quede una masa homogénea y espesa, sin grumitos ni rastro de los anacardos.
  4. Una vez lo tenemos bien triturado y mezclado todo, sacaremos el molde que teníamos en el congelador con la base de nuestro cheesecake sin horno y vamos a verter la mezcla del relleno encima.
  5. Nos aseguramos que todo este repartido a partes iguales y lo guardamos en el congelador. Yo lo guardo poniéndole una capa de papel film encima o una tapa de silicona, para evitar desgracias. como os he comentado antes, tiene que estar en el congelador durante, al menos, 4 horas.

Para la mermelada

Mientras tenemos nuestro delicioso cheesecake en el congelador, lo que vamos a hacer es preparar la mermelada, así le damos tiempo a que se enfríe y no creamos mezclas extrañas de temperatura.

  1. Vamos a verter los arándanos en una olla con el fuego medio.
  2. Vamos a añadir también a la olla el azúcar y lo vamos a ir removiendo.
  3. Lo dejamos en el fuego durante 30 minutos. Vamos a ir removiendo y a medida que se vayan ablandando los arándanos, los iremos chafando con la ayuda de un batidor manual o una cuchara.
  4. Pasada esa media hora, añadimos las semillas de chía, apagamos el fuego y seguimos removiendo unos minutos. A continuación, vamos a triturar todo.
  5. Una vez está todo triturado, lo que vamos a hacer es dejar que se enfríe. Cuando la mermelada esté a temperatura ambiente, lo único que queda es guardarla en un tarro de cristal y dejarla enfriar en la nevera.

Una vez han pasado las 4 horas, lo único que nos queda hacer es sacar nuestro cheesecake vegano del congelador, y añadirle la mermelada de arándanos por encima. Puedes echar tanta como quieras. A mí me encanta luego, en mi plato, añadirme más. Para decorar, puedes añadirle a la tarta de queso unos arándanos por encima. Antes de servirla y comerla, deja que se atempere un poco. Te recomiendo sacarla del congelador unos 5-10 minutos antes.



Ahora sí, lo único que te queda es disfrutar de este delicioso cheesecake sin horno con tus seres queridos!

Si te ha gustado esta receta de tarta de queso vegana y la preparas, no olvides etiquetarme en mi instagram (@m.atram) y/o utilizar el hashtag #MartaAtram así puedo verlo!

 



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